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Informes de mercado

Cómo pueden ayudar los gestores de activos a conseguir objetivos de ingresos más elevados

Los ingresos fiables son mucho más difíciles de encontrar en la actualidad que en el pasado. Analizamos los motivos y estudiamos cómo los gestores de activos pueden ayudar a los inversores a lograr mayores ingresos sostenibles.

18/12/2017

Rupert Rucker

Rupert Rucker

Head of Income Solutions

Los ingresos son el principal objetivo para muchos inversores. Ya sea para asegurar su jubilación, pagar los gastos escolares o simplemente por el deseo de ver una rentabilidad tangible, muchas personas señalan que los ingresos son el resultado principal que desean lograr al invertir.

No obstante, la mayoría de ellas sobrevaloran lo que sus actuales inversiones pueden proporcionar. Con las tasas de ahorro bancarias en mínimos históricos, la gente necesita la ayuda de expertos para obtener mayores ingresos de otras fuentes de manera fiable.

Obtener ingresos fiables era fácil en el pasado

Históricamente en el mundo desarrollado, los que buscaban obtener ingresos de los ahorros depositaban su dinero en una cuenta de ahorro o compraban bonos gubernamentales. No es difícil saber por qué: como ejemplo, los tipos de interés nominales británicos se mantuvieron entre el 11-12 % durante la mayor parte de la década de los 80, y por encima del 5 % desde 1990 hasta 2008.

Es cierto que la inflación se mantuvo constantemente en niveles altos a lo largo de este período. A pesar de esto, los tipos reales elevados y positivos (es decir, ajustados a la inflación) no fueron un fenómeno poco común en todo el mundo desarrollado.

Por consiguiente, los ahorros de efectivo parecían muy atractivos y los rendimientos de los bonos gubernamentales eran elevados. Los ahorradores estaban encantados de basarse en estas fuentes de ingresos y no necesitaban asumir ningún riesgo adicional con su capital.

¿Por qué estas fuentes ya no proporcionan ingresos atractivos?

La crisis financiera mundial provocó un cambio sin precedentes que podría decirse que marcó el fin de esos productos de ahorro como única fuente de ingresos.

El desplome del crecimiento y el agotamiento del crédito obligaron a los bancos centrales a tomar medidas indeseadas. Los tipos de interés se redujeron a mínimos históricos para tratar de animar a los bancos a conceder préstamos y reactivar la economía.

Además, varios bancos centrales se embarcaron en un programa de expansión cuantitativa (EC) en un intento de bajar los tipos aún más e impulsar la liquidez. Conforme a la EC, los bancos centrales han comprado principalmente bonos gubernamentales, subiendo los precios de los bonos. Los rendimientos y los precios de los bonos tienen una relación inversa y, por lo tanto, los rendimientos de los bonos han caído a mínimos históricos. Como resultado, los bonos gubernamentales no proporcionan los ingresos de antaño.

Para poner las cosas en perspectiva, el rendimiento actual de los bonos japoneses a 30 años es del 0,85 %, lo cual, en una inversión a 30 años, dista mucho de ofrecer ingresos interesantes.

Como era de esperar, el desplome de los tipos de interés básicos ha afectado a su vez a los tipos ofrecidos por los bancos. El impacto de todo esto está claro: el tipo medio para las cuentas de ahorro del Reino Unido es del 1,23 % y tan solo del 0,06 % en EE. UU.

Y lo que empeora la situación es que es una rentabilidad nominal. Teniendo en cuenta que la inflación en el Reino Unido se encuentra actualmente en el 3,0 % (2,2 % en EE. UU.), la rentabilidad ajustada a la inflación de muchas cuentas (si no en todas) es negativa. En otras palabras, el dinero depositado en el banco pierde valor.

La imagen a continuación corresponde a un certificado de Ahorros Nacionales del Reino Unido de 1986 (que ofrece un 8,75 % anual garantizado libre de impuestos) de una época muy diferente. Nota: En 1986, la inflación británica era del 3,4 %.

Los tipos de interés comienzan a subir

La economía global ha experimentado una recuperación desde la crisis financiera mundial y el resultado es que, en la actualidad, los tipos de interés comienzan a subir en muchos países. EE. UU. ha abierto el camino, pero otros están siguiendo su ejemplo.

Los balances de los bancos centrales inflados por la EC también se verán reducidos en un futuro próximo. Los bancos centrales recortarán la reinversión de los beneficios de títulos de deuda de próximo vencimiento y comenzarán a disminuir gradualmente las compras de bonos. Posteriormente, es posible que los ahorros bancarios vuelvan a ser atractivos a medida que los tipos suban, al igual que los bonos gubernamentales según empiecen a aumentar los rendimientos.

Los tipos históricos no eran “normales”

No obstante, las posibles subidas de los tipos de interés no deberían ser exageradas. Es probable que los cambios sean graduales, lo que significa que los tipos se mantendrán excepcionalmente bajos según los recientes estándares históricos.

Lo que es más significativo, los inversores que esperan una vuelta a la “normalidad” de tipos de interés básicos y rendimientos de bonos elevados probablemente se sentirán decepcionados. De hecho, los tipos de interés entre 1970 y 2008 deberían considerarse muy anormales desde una perspectiva temporal más prolongada, tal como se demuestra más adelante.

Debido a los cambios estructurales como la demografía y la productividad, es poco probable que los tipos vuelvan a niveles que generen suficientes ingresos para que los inversores se basen en los ahorros de efectivo.

 

Dado que los tipos de interés y los rendimientos de los bonos se mueven en la misma dirección, creemos que tampoco es probable que dichos rendimientos alcancen los niveles observados entre 1970 y 2008. Por lo tanto, es improbable que los rendimientos atraigan de nuevo a los inversores hacia los bonos gubernamentales como única fuente de ingresos.

No obstante, la demanda de ingresos no ha desaparecido. El Estudio del Inversor Global de Schroders de 2016 destacó que una mayoría significativa (87 %) de los inversores busca ingresos de, al menos, el 4 % para compensar la inflación. Una proporción más pequeña, aunque grande, busca conseguir una rentabilidad aún mayor.

Los gestores de activos ofrecen una variedad de soluciones de ingresos

Las personas necesitan ampliar su red con clases de activos de mayor riesgo para lograr ingresos más elevados. Ejemplos de esas clases de activos son la renta variable, los bonos corporativos, los bienes inmuebles y las soluciones multiactivos. No obstante, estos activos a menudo son desconocidos y conllevan muchos riesgos diferentes que las personas no pueden gestionar por sí mismas.

En particular, para ellas los ingresos sostenibles son difíciles de conseguir. Por ejemplo, comprar un valor que ofrece un rendimiento en dividendos del 4 % es fácil pero, ¿qué ocurre si la sociedad recorta su dividendo? ¿Qué pasa si el precio de las acciones cae?

Donde un gestor de activos puede ayudar es a la hora de ofrecer soluciones que permitan a los inversores acceder a estos activos que generan mayores ingresos, al mismo tiempo que ayudan a gestionar los riesgos que conllevan.

Los mercados fluctúan de un día para otro, lo que significa que el valor de un fondo de capital de un inversor también variará. Los gestores de activos tienen experiencia en la gestión de estos riesgos, por ejemplo, invirtiendo en una variedad de activos o en diferentes geografías.

Sin embargo, la parte más importante de la gestión del riesgo es tener una perspectiva a largo plazo. Los inversores que buscan niveles de ingresos más altos tendrán que estar preparados para cambios a corto plazo en el valor de su capital si quieren acceder a una rentabilidad sostenible más alta a largo plazo.

Esto contrasta con los depósitos de efectivo, que a menudo están garantizados hasta un determinado valor (p. ej., 85.000 £ en el Reino Unido). Dicho esto, tal como hemos visto anteriormente, dejar el capital en cuentas de ahorro tampoco está libre de riesgos, ya que el valor se está viendo perjudicado por la inflación.

Los sectores, los valores, las regiones y los países indicados anteriormente son solo para fines ilustrativos y no deben considerarse una recomendación para comprar o vender.