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Análisis macro

¿Qué países son más vulnerables ante un escenario de guerra comercial? Respondemos a cinco preguntas

El recrudecimiento de las tensiones entre EE. UU. y China podría desencadenar una guerra comercial sin cuartel. ¿Cuáles serían las implicaciones para los mercados bursátiles y cómo podría afectar a los precios al consumo? El economista Craig Botham responde a cinco preguntas clave

12/06/2018

David Brett

David Brett

Redactor de inversión

Durante los dos últimos meses, EE. UU. y China han intercambiado duras declaraciones, amenazando con imponerse mutuamente aranceles por valor de miles de millones de dólares sobre sus productos y servicios. ¿Podría esta escaramuza convertirse en una amenaza para la recuperación económica global en caso de convertirse en una guerra comercial a tumba abierta?

Si bien el enfrentamiento actual entre los dos países no ha sido catalogado oficialmente como guerra comercial, la amenaza que plantea es innegable.

Una guerra comercial tiene lugar cuando los países se imponen mutuamente aranceles sobre las importaciones, bienes y servicios que llegan al país. Un país que adopta estas medidas lo hace para dotar de mayor atractivo a sus propias exportaciones ante los compradores extranjeros y para mejorar la balanza comercial. Muchos países, como EE. UU., tienen déficit comercial; es decir, que el volumen de bienes que llegan al país (importaciones) supera al de bienes que se venden a compradores extranjeros (exportaciones).

El contexto

En el caso de EE. UU. y China, la retórica de la guerra comercial se recrudeció a principios de marzo de 2018, cuando el presidente Trump anunció la imposición de aranceles generales del 25% sobre las importaciones de acero y del 10% sobre las de aluminio  para así contribuir a reducir el déficit comercial del país, que importa más productos de países como China y México de los que exporta.

En abril de 2018, EE. UU. fue un paso más allá al poner explícitamente a China en el punto de mira y anunciar sus planes de imponer aranceles del 25% a las importaciones procedentes del gigante asiático por un valor de 50.000 millones de dólares, incluido el sector aeroespacial, el de las tecnologías de la información y la comunicación y el de maquinaria. La lista final de sectores afectados se publicará el 15 de junio de 2018. China declaró que, si las propuestas de aranceles se materializaban, respondería con la imposición de aranceles del 25% a las exportaciones estadounidenses por un valor de 50.000 millones de dólares que afectarían a diferentes productos: desde el aluminio hasta las manzanas. A su vez, el presidente Trump pidió al Representante de Comercio de EE. UU. que sopesase la posibilidad de imponer aranceles adicionales por valor de 100.000 millones de dólares sobre productos chinos.

No es la primera vez que EE. UU. ha adoptado las denominadas políticas proteccionistas. Uno de los ejemplos más conocidos tuvo lugar cuando el Congreso, la cámara legislativa del Gobierno estadounidense, aprobó la Ley de Aranceles Smoot-Hawley (Smoot-Hawley Tariff Act) en la década de 1930, que incrementó los aranceles de más de 20.000 bienes y a la que se ha señalado como responsable de acentuar la Gran Depresión. Sin embargo, diez años antes, el arancel Fordney–McCumber (Fordney–McCumber Tariff) de 1922 aumentó los aranceles estadounidenses sobre la importación de un gran número de bienes para proteger las fábricas y las explotaciones agrícolas, lo que no evitó el boom de la década de 1920 que, en última instancia, dio lugar a la Gran Depresión.

La cadena de suministro de los productos es mucho más compleja en la actualidad de lo que lo era a principios del siglo XX. Muchos bienes y servicios dependen de la externalización y de las importaciones desde el extranjero para completar una parte del proceso de producción. El peligro radica en que los aranceles podrían tener consecuencias imprevistas como, por ejemplo, el alza los precios y la reducción de la demanda de todos los bienes, no solo de los importados.

Numerosos países y empresas más allá de EE. UU. y China podrían verse afectados, dado que sus cadenas de ingresos y de suministro están interconectadas con las de estos dos gigantes, lo que pone en peligro el crecimiento económico global. En este artículo, el economista de Schroders Craig Botham responde a cinco preguntas clave sobre las guerras comerciales.

Guerras comerciales: respuesta a cinco preguntas

1.) ¿Qué países se verían más expuestos a una guerra comercial entre EE. UU. y China?

«Los titulares han hecho hincapié en las repercusiones negativas que tendría una guerra comercial para China, pero otras economías emergentes podrían verse perjudicadas prácticamente en la misma medida. En determinados casos, los gobiernos de esas economías carecerán de los recursos de los que dispone Pekín y se verán sometidos a una mayor presión interna para que tomen medidas.

Algunas economías podrían verse menos expuestas a la primera oleada de consecuencias derivadas de los aranceles; los efectos negativos más inmediatos se dejarán sentir principalmente en los mercados emergentes asiáticos, mientras que las economías relativamente cerradas, como Brasil y la India, deberían estar más aisladas que otras ante una guerra comercial global a mayor escala.

Resulta evidente que los aranceles sobre las exportaciones chinas tendrán repercusiones mucho mayores en los mercados emergentes que aquellos sobre las exportaciones estadounidenses, y que el daño se concentrará probablemente en las economías emergentes asiáticas».

Top 10 países que se verán más afectados por los aranceles impuestos por China a los productos estadounidenses a través de sus cadenas de subministro

% PIB del país afectado

 

Fuente: OCDE, The Economist Group, Schroders Economics Group, 9 marzo 2018

Top 10 países más afectados por los aranceles interpuestos por EE.UU. sobre productos chinos a través de su cadena de subministro

% del PIB del país afectado

 

Fuente: OCDE, The Economist Group, Schroders Economics Group, 9 marzo 2018

2.) ¿Cómo han reaccionado los mercados bursátiles ante la perspectiva de una guerra comercial y qué conclusiones podemos extraer?

«La rentabilidad del mercado desde que se anunciara la imposición de aranceles sobre el acero y el aluminio sugiere que la preocupación en torno a las tensiones comerciales es limitada, como refleja la subida del índice global. Sin embargo, en comparación con la rentabilidad de 2017, las ganancias de este año han sido, en general, mediocres y mucho más volátiles. Quizás los mercados no estén todavía convencidos de que es inevitable que se produzca una guerra comercial, pero tampoco están seguros de que pueda evitarse.

No cabe duda de que son muchos los factores en juego. La debilidad de los mercados chinos también podría verse acentuada por un endurecimiento de las condiciones de crédito y por las preocupaciones en torno a la ralentización del crecimiento, por ejemplo. Además, también han surgido dudas sobre el ritmo de la expansión global que han lastrado la confianza en los mercados bursátiles.

Sin embargo, no puede negarse que inquietud sobre el plano comercial parecen estar teniendo algunas consecuencias. Por ahora, el mercado parece apostar por que es posible evitar una guerra comercial entre China y EE. UU., pero, si echamos un vistazo a la evolución de la bolsa de México, veremos que las tensiones comerciales pueden tener serias consecuencias cuando se recrudecen».

¿Cómo han actuado las bolsas de valores desde que la guerra commercial se ha intensificado?

 

La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de rentabilidades futuras y puede no repetirse. em>

Fuente: Schroders. Thomson Reuters Datastream. Rentabilidad de la bolsa de valores en moneda local (US dollars para el MSCI World) entre el 1 de marzo de 2018 y el 5 de junio de 2018. Datos a 5 de junio de 2018.

3). ¿Puede haber ganadores en una guerra comercial?

«Los aranceles pueden generar ganadores. Debido al incremento de los costes, China y EE. UU. deberán encontrar otros proveedores para los bienes que se vean afectados, como refleja el aumento del precio de la soja brasileña desde que China propuso imponer aranceles del 25% sobre las importaciones de este producto provenientes de EE. UU.

No todas las regiones tienen el potencial de obtener ganancias significativas: las exportaciones de whisky de EE. UU. a China representaron aproximadamente 6 millones de dólares en 2016, lo que supone una pequeña porción del PIB de cualquier país. Aun así, el potencial para incrementar la cuota de mercado en otros países es significativo. Los aranceles chinos sobre los bienes estadounidenses ofrecerán oportunidades, principalmente, a las economías de los países desarrollados, que podrían intentar sustituir a EE. UU. como proveedor principal de materias primas de mayor valor añadido, mientras que otras economías emergentes buscarán sustituir a China como proveedor de materias primas y componentes».

4). ¿Qué repercusiones podría tener para los consumidores una guerra comercial?

«Si tomamos como referencia los aranceles propuestos, los efectos inmediatos sobre los precios para los consumidores estadounidenses deberían ser limitados. En general, EE. UU. ha evitado poner en la diana a los bienes de consumo, por lo que la mayoría de los efectos se derivarán del incremento de los costes de producción para las firmas estadounidenses. En última instancia, el poder de fijación de precios de las empresas parece, en cierto modo, limitado, por lo que esto podría contener la medida en que podrán transmitir este incremento.

La reciente amenaza de Trump de imponer un arancel del 25% sobre la importación de vehículos podría suponer una excepción, ya que se traduciría inmediatamente en un incremento de los precios para el usuario final.

Además de los posibles incrementos de los precios, parece probable que los aranceles vayan a lastrar el crecimiento. Los productores que no tengan capacidad para transmitir este incremento de los costes, por ejemplo, generarán menos beneficios y, por tanto, podrían decantarse por reducir la producción, lo que, a una escala lo suficientemente importante, podría conducir a una reducción del crecimiento en los planos del empleo y de los salarios en última instancia».

5). ¿Cómo de cerca estamos de una guerra comercial total y cuáles esperas que sean los próximos acontecimientos?

«La situación arancelaria actual parece apuntar a que ambas partes se están posicionando de cara a formalizar un acuerdo más adelante, aunque el 15 de junio de 2018, momento en el que se publicará la lista final de aranceles, será una fecha clave.

En caso de que la situación derive en una guerra comercial total entre EE. UU. y China, las implicaciones serían claramente negativas para la economía mundial, en un contexto en el que el crecimiento global seguramente se vea debilitado y en el que la inflación repuntará.

Nuestros pronósticos prevén consecuencias estanflacionistas (es decir, una  inflación elevada, una ralentización del crecimiento y un aumento del desempleo), con una reducción del 0,8% del crecimiento global y una inflación un 0,7% más elevada en comparación con la hipótesis de base  que, en la actualidad, plantea un crecimiento acumulado del 6,6% y una inflación del 5,1% para 2018 y 2019».

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de David Brett, redactor de inversión, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos  de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Publicado por Schroder Investment Management Limited, Sucursal en España, c/ Pinar 7 – 4ª planta. 28006 Madrid – España. Registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con el número 6.